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Acompañé a mi novia al médico
y lo que parecía una simple consulta se convirtió en una experiencia
inesperada. El ambiente se calentó y, entre miradas y susurros, terminamos
dejándonos llevar por la pasión. Lo que empezó como una visita rutinaria,
terminó en una sesión de sexo duro que ninguno de los dos olvidará.














